Música y liturgia en la misa medieval

Ensemble Gilles Binchois – Dominique Vellard

Este videoartículo parte de una grabación especialmente útil para comprender cómo se articulaba musicalmente una misa medieval: junto a las secciones polifónicas de la Messe de Nostre Dame de Guillaume de Machaut, permite escuchar cantos del Propio, lecturas y oraciones entonadas mediante distintos tipos de recitación. La sucesión completa hace especialmente visible la diferencia entre recitación, canto llano y polifonía, así como entre los cantos del Ordinario y del Propio.

La grabación procede de un concierto ofrecido en 2002 por el Ensemble Gilles Binchois, dirigido por Dominique Vellard, en los Encuentros Internacionales de Música Medieval de Thoronet , y fue retransmitida por el canal Mezzo. El programa propone una reconstrucción plausible de una celebración de la Asunción de la Virgen —15 de agosto— en la segunda mitad del siglo XIV, en la que se insertan las secciones de la Messe de Nostre Dame, mostrando así cómo una composición polifónica de estas características podía integrarse en una liturgia mucho más extensa.

La misa gregoriana

Guillaume de Machaut (Crédito fotográfico: Wikipedia)

El principal interés de esta interpretación reside en que permite escuchar la polifonía de Machaut integrada en el desarrollo de una celebración litúrgica completa, en lugar de presentar consecutivamente las distintas secciones de la Messe de Nostre Dame como si constituyeran una obra de concierto. Entre ellas aparecen cantos propios de la festividad, lecturas y oraciones entonadas mediante distintas fórmulas. Los subtítulos en castellano permiten seguir además la función y el contenido de cada intervención, haciendo especialmente visible la variedad de procedimientos musicales que convivían dentro de una misma misa.

La misa, junto con el oficio divino o liturgia de las horas, constituyó una de las formas fundamentales del culto cristiano medieval. En la Iglesia occidental, la celebración se desarrolló principalmente en latín, lengua que continuaría siendo normativa en el rito latino durante siglos. Las reformas promovidas a partir del Concilio Vaticano II ampliaron enormemente el uso de las lenguas vernáculas, aunque no abolieron el latín como lengua litúrgica. Prensa del Vaticano

La misa medieval fue el resultado de un largo proceso de formación de la liturgia cristiana. Un momento decisivo se produjo durante los siglos VIII y IX, cuando los monarcas carolingios impulsaron la difusión de los usos litúrgicos romanos por sus territorios. Este proceso no produjo una uniformidad inmediata: los materiales procedentes de Roma se combinaron con tradiciones locales y continuaron existiendo variantes regionales. De esa interacción entre prácticas romanas y francas surgió también, en buena medida, el repertorio que conocemos como canto gregoriano, cuya asociación con el papa Gregorio Magno proporcionó posteriormente autoridad y prestigio a la tradición.

La celebración estaba organizada de acuerdo con el calendario litúrgico, que asignaba textos y cantos específicos a los domingos y a las distintas festividades del año. Algunas conmemoraciones tenían fecha fija —como la Asunción de la Virgen, celebrada el 15 de agosto y recreada en este concierto—, mientras otras dependían del ciclo móvil de la Pascua. A ello se añadían celebraciones particulares, como las misas de difuntos, las dedicaciones de iglesias o determinadas ceremonias episcopales. Esta organización explica que en una misma celebración convivieran textos y cantos que permanecían estables y otros que cambiaban según el día, distinción que será fundamental para comprender la estructura musical de la misa.

Messe de Nostre Dame en el contexto de la misa medieval [ca. 1365]

El Ensemble Gilles Binchois, dirigido por Dominique Vellard, permite escuchar la Messe de Nostre Dame dentro del contexto litúrgico para el que este tipo de música fue concebido.

Contenido del vídeo. El concierto del Ensemble Gilles Binchois incluye las siguientes secciones, que comentaremos y explicaremos a lo largo del artículo:

  1. Introito «Gaudeamus omnes in Domino» [00:48]
  2. Messe de Nostre Dame – Kyrie [06:12]
  3. Messe de Nostre Dame – Gloria [13:25]
  4. Colecta «Veneranda nobis Domine» [18:39]
  5. Lectura «Lectio libri Sapientiae» [20:05]
  6. Gradual «Propter veritatem» [22:37]
  7. Aleluya «Assumpta est Maria» [26:16]
  8. Evangelio «Intravit Jesus in quoddam castellum» [28:37]
  9. Messe de Nostre Dame – Credo [31:24]
  10. Ofertorio «Diffusa est gratia» [38:50]
  11. Prefacio «Et te in veneratione beate Mariae» [40:43]
  12. Messe de Nostre Dame – Sanctus [42:02]
  13. Padrenuestro «Pater noster qui est in caelis» [48:29]
  14. Messe de Nostre Dame – Agnus Dei [50:32]
  15. Comunión «Regina mundi et domina» [54:24]
  16. Postcomunión «Mense celestis participes» [59:47]
  17. Messe de Nostre Dame – Ite missa est [1:01:19]

Todas las secciones del concierto cuentan con subtítulos en español.

Canto llano y polifonía en la misa medieval

Los textos de la misa podían recibir grados muy diferentes de elaboración musical. En el nivel más sencillo se encontraban las fórmulas de recitación litúrgica, que permitían entonar textos relativamente extensos siguiendo principalmente su propia estructura verbal. En el vídeo pueden escucharse en la Colecta [18:39], la Lectura [20:05], el Evangelio [28:37], el Prefacio [40:43] o la Postcomunión [59:47]. No se trataba de una mera lectura sobre una nota fija: estas fórmulas incluían entonaciones y cadencias que articulaban musicalmente las frases del texto.

Otros textos disponían de melodías propias, que podían oscilar entre una declamación relativamente silábica y una escritura muy ornamentada o melismática. En esta reconstrucción encontramos ejemplos en el Introito [00:48], el Gradual [22:37], el Aleluya [26:16], el Ofertorio [38:50] y la Comunión [54:24]. La diversidad no era accidental: los distintos géneros litúrgicos habían desarrollado estilos específicos según su función y según fueran interpretados por el celebrante, un solista, la schola o el conjunto de los cantores. El Gradual y el Aleluya, por ejemplo, se cuentan entre los cantos más elaborados de la misa.

Este amplio repertorio monódico forma parte de lo que denominamos canto llano (plainchant). Dentro de él, el canto gregoriano designa la tradición de canto de la liturgia romana que se difundió ampliamente por Europa occidental a partir de la época carolingia y que conocemos gracias a miles de melodías conservadas en manuscritos desde el siglo IX. No todos los cantos llanos medievales son, por tanto, gregorianos: coexistieron otras tradiciones, como el canto romano antiguo, ambrosiano, beneventano o hispánico.

Las melodías gregorianas están concebidas para una sola línea vocal y su ritmo se encuentra estrechamente ligado a la declamación y articulación del texto. Aunque las ediciones modernas como el Graduale Romanum o el Liber Usualis permiten consultar buena parte de este repertorio, no deben confundirse con las fuentes medievales ni tomarse como testimonio exacto de su interpretación en el siglo XIV: entre la notación conservada y la práctica sonora existe siempre un margen de reconstrucción.

A lo largo de la Edad Media, determinados cantos comenzaron además a recibir elaboraciones polifónicas, especialmente en celebraciones solemnes. Con frecuencia, una melodía procedente del canto llano servía de fundamento a la composición y permanecía reconocible en una de sus voces, mientras las restantes desarrollaban materiales nuevos. La polifonía no sustituyó al canto llano: se insertó selectivamente en una liturgia que continuaba combinando recitación, canto monódico y diferentes formas de ejecución.

La Messe de Nostre Dame de Guillaume de Machaut, compuesta hacia mediados del siglo XIV, constituye el ejemplo más célebre de esta práctica. Es la más antigua puesta en música polifónica completa del Ordinario conservada que puede atribuirse a un compositor conocido y está escrita a cuatro voces. En el concierto escuchamos el Kyrie [06:12], Gloria [13:25], Credo [31:24], Sanctus [42:02], Agnus Dei [50:32] e Ite missa est [1:01:19], intercalados entre los restantes cantos, lecturas y oraciones de la celebración.

Guillaume de Machaut, Messe de Nostre Dame
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La estructura de la misa: el propio y el ordinario

Entre los cantos de la misa se distinguen tradicionalmente dos grandes grupos. Los cantos del Ordinario de la misa tienen un texto estable y se repiten en las distintas celebraciones: Kyrie, Gloria, Credo, Sanctus y Agnus Dei. A lo largo de la Edad Media se formó para ellos un repertorio de melodías diferentes, elegidas según la ocasión, las costumbres locales y el grado de solemnidad de la celebración.
Los cantos del Propio de la misa, en cambio, cambian según la festividad o el momento del calendario litúrgico. Sus principales secciones son el Introito, Gradual, Aleluya, Ofertorio y Comunión; en determinados tiempos litúrgicos el Aleluya podía ser sustituido por otros cantos, como el Tracto. Cada celebración dispone así de un conjunto específico de textos y melodías, aunque algunos formularios y cantos podían reutilizarse en distintas festividades.
En el concierto que estamos siguiendo, los cantos del Propio corresponden a la festividad de la Asunción de la Virgen, mientras que Machaut aporta la elaboración polifónica del Ordinario. Su Messe de Nostre Dame incluye además el Ite missa est, canto de despedida que no forma parte de los cinco grandes cantos del Ordinario, pero que fue también puesto en polifonía por el compositor.

CANTOS DEL PROPIOCANTOS DEL ORDINARIOTEXTOS DEL PROPIOTEXTOS DEL ORDINARIO
1. Introito
2. Kyrie
3. Gloria
4. Colecta
5. Epístola
6. Gradual
7. Aleluya o Tracto
8. Evangelio
9. Credo
10. Ofertorio
11. Oraciones del Ofertorio
12. Secreta
13. Prefacio
14. Sanctus
15. Canon
16. Padrenuestro
17. Agnus Dei
18. Comunión
19. Poscomunión
Estructura de la misa romana

1. Secciones recitadas de la misa

Guillaume de Machaut (Crédito fotográfico: Wikipedia)

No todos los textos de la misa disponían de una melodía propia. Las oraciones y lecturas se entonaban normalmente mediante fórmulas de recitación relativamente sencillas, capaces de adaptarse a textos de longitud variable. Estas fórmulas giran en torno a una nota principal de recitación e introducen pequeñas inflexiones y cadencias para señalar el comienzo, las divisiones internas y el final de las frases. Su función primordial era hacer audible y comprensible el texto y, al mismo tiempo, integrarlo en el desarrollo musical de la celebración.

En el concierto pueden escucharse varios ejemplos, cada uno correspondiente a un momento y una función litúrgica diferentes:

  • La Colecta [18:39] es la oración que cierra los ritos iniciales y precede a las lecturas. Pronunciada por el celebrante en nombre de la comunidad, recoge —de ahí su nombre— la intención de la celebración y, en este caso, hace referencia a la festividad de la Asunción. Su fórmula de recitación es extremadamente sencilla y se adapta a la puntuación y estructura sintáctica del texto.
  • La Lectura [20:05], tomada aquí del libro de la Sabiduría, inicia la proclamación de los textos bíblicos. En la misa medieval esta primera lectura se denominaba habitualmente «Epístola», incluso cuando, como en este caso, el texto no procedía literalmente de una epístola apostólica. Su fórmula de recitación es algo más elaborada y permite articular con claridad períodos relativamente extensos.
  • El Evangelio [28:37] constituye el momento culminante de las lecturas bíblicas y recibe por ello un tratamiento litúrgico más solemne. En esta celebración aparece después del Gradual y el Aleluya y utiliza su propia fórmula de entonación, distinta de la empleada para la primera lectura.
  • El Prefacio [40:43] abre la parte central de la plegaria eucarística. Tras el diálogo entre el celebrante y la asamblea, desarrolla una acción de gracias relacionada con la festividad celebrada y desemboca directamente en el Sanctus [42:02]. Su fórmula es más expansiva que la de las oraciones breves y hace especialmente evidente cómo la entonación litúrgica sigue la construcción retórica del texto.
  • El Padrenuestro [48:29], situado después de la plegaria eucarística y antes de la Comunión, dispone igualmente de una fórmula propia de entonación. Su inclusión recuerda que la frontera entre «recitación» y «canto» no es absoluta: se trata más bien de distintos grados de elaboración melódica del texto.
  • La Postcomunión [59:47] es una oración pronunciada después de la Comunión. Cierra esta parte de la celebración dando gracias por el sacramento recibido y pidiendo que sus efectos se prolonguen en los fieles. Musicalmente vuelve al carácter conciso de las oraciones presidenciales, con una fórmula próxima a la utilizada en la Colecta.

Las fórmulas empleadas en esta interpretación pueden consultarse en las transcripciones correspondientes a la Colecta y Postcomunión, la Lectura o Epístola, el Evangelio y el Prefacio. Frente a los cantos del Introito, Gradual, Aleluya, Ofertorio o Comunión, estas fórmulas no proporcionan una melodía distinta para cada texto: ofrecen un esqueleto melódico reutilizable sobre el que pueden entonarse textos diferentes respetando su acentuación y sus divisiones sintácticas.

2. Secciones cantadas de la misa (I): el propio

Los cantos del Propio cambian de texto y melodía según la festividad que se celebra. En la misa reconstruida en el vídeo, dedicada a la Asunción de la Virgen, son el Introito [00:48], el Gradual [22:37], el Aleluya [26:16], el Ofertorio [38:50] y la Comunión [54:24]. Durante determinados tiempos penitenciales, especialmente la Cuaresma, el Aleluya era sustituido por el Tracto, un canto extenso interpretado sin estribillo entre sus versículos. Cambridge University Press

Buena parte de los textos del Propio procede de la Biblia y, muy especialmente, de los Salmos. Sin embargo, estos cantos no constituyen un repertorio homogéneo: desempeñan funciones diferentes dentro de la celebración y presentan grados muy distintos de elaboración melódica. Cambridge University Press Podemos distinguir, de manera práctica, entre los cantos que acompañan una acción litúrgica —Introito, Ofertorio y Comunión— y los que se interpretan entre las lecturas —Gradual, Aleluya y, cuando corresponde, Tracto—.

Cantos que acompañan una acción litúrgica

El Introito acompaña la entrada de los celebrantes y el comienzo de la misa. Tradicionalmente combina una antífona con uno o varios versículos de salmo: la antífona proporciona la melodía característica del canto y puede reaparecer después de los versículos. Esta estructura permitía además adaptar la duración de la música al desarrollo de la procesión de entrada.

En el vídeo, el Introito «Gaudeamus omnes in Domino» [00:48] —partitura— incluye el versículo «Eructavit cor meum…». La interpretación añade a la melodía principal una segunda voz que avanza principalmente mediante consonancias, evocando las prácticas medievales de contrapunto improvisado sobre el canto llano.

El Ofertorio acompaña la presentación y preparación del pan y el vino antes de la plegaria eucarística. En épocas anteriores había incluido versos solísticos alternados con la repetición parcial del canto principal, pero estos versos fueron desapareciendo progresivamente de la práctica medieval; desde aproximadamente el siglo XI son frecuentes los ofertorios transmitidos únicamente con su sección principal.

El Ofertorio «Diffusa est gratia» [38:50] —partitura— se interpreta en el concierto sin versículos y de forma monódica.

La Comunión acompaña la distribución de la eucaristía. Al igual que el Introito, su estructura podía combinar una antífona con versículos de salmo, cuyo número se adaptaba a la duración de la acción litúrgica.

La Comunión «Regina mundi et domina» [54:24] —partitura— se interpreta aquí con varios versículos y, como el Introito, incorpora una segunda voz que recrea una práctica sencilla de contrapunto sobre el canto llano.

Cantos entre las lecturas

El Gradual y el Aleluya ocupan un lugar diferente. No acompañan una procesión o una acción práctica, sino que se sitúan entre las lecturas bíblicas y constituyen algunos de los momentos musicalmente más elaborados de la misa. Su interpretación estuvo vinculada a cantores especializados, lo que favoreció un estilo muy ornamentado y frecuentemente melismático.

El Gradual se canta después de la primera lectura. Su forma medieval se organiza generalmente en torno a una sección coral y un versículo solístico, con un alto grado de elaboración melódica. El Gradual «Propter veritatem» [22:37] —partitura— permite escuchar claramente el contraste entre este tipo de canto virtuosístico y las sencillas fórmulas de recitación que acabamos de estudiar.

El Aleluya precede al Evangelio. Combina la palabra «Alleluia», prolongada habitualmente mediante una extensa vocalización o jubilus, con un versículo solístico, tras el cual reaparece el Aleluya. Fue además uno de los géneros del Propio que conservaron mayor diversidad local: distintas iglesias podían asignar melodías diferentes a una misma festividad, y continuaron componiéndose nuevos Aleluyas durante buena parte de la Edad Media.

En el concierto se interpreta el Aleluya «Assumpta est Maria» [26:16]. La melodía no coincide con la que las ediciones gregorianas modernas asignan habitualmente a este texto: la reconstrucción emplea una melodía documentada en fuentes medievales y asociada en ediciones posteriores a otros textos. Esta diferencia resulta especialmente útil para recordar que el repertorio medieval no fue completamente uniforme y que las ediciones modernas fijan solo una de las tradiciones posibles.

Durante la Cuaresma y otras ocasiones penitenciales, el Aleluya era sustituido por el Tracto. A diferencia del Gradual y del Aleluya, sus versículos se suceden sin la repetición de un estribillo, procedimiento que tradicionalmente se denomina salmodia directa. Algunos tractos conservan textos extraordinariamente extensos y constituyen uno de los repertorios más peculiares del canto de la misa.

3. Secciones cantadas de la misa (II): El Ordinario

Los cinco grandes cantos del Ordinario de la misa son el Kyrie [06:12], el Gloria [13:25], el Credo [31:24], el Sanctus [42:02] y el Agnus Dei [50:32]. A diferencia de los cantos del Propio, sus textos permanecen estables a lo largo del calendario litúrgico, aunque un mismo texto podía cantarse con melodías diferentes según la solemnidad de la celebración, las costumbres locales o la tradición de cada iglesia.

Los cinco cantos presentan, además, caracteres muy distintos. El Kyrie es una breve invocación estructurada mediante repeticiones; el Gloria y el Credo contienen textos considerablemente más extensos y requieren una declamación más continua; el Sanctus prolonga musicalmente el Prefacio y da paso a la plegaria eucarística; el Agnus Dei, situado antes de la Comunión, se articula de nuevo mediante una fórmula textual repetida. Esta diversidad explica que, tanto en canto llano como posteriormente en polifonía, cada sección planteara problemas musicales diferentes.

La estabilidad de estos textos favoreció muy pronto su tratamiento polifónico. Durante la Edad Media encontramos numerosas composiciones destinadas a secciones aisladas del Ordinario e incluso algunos ciclos anónimos que reúnen varias de ellas. La Messe de Nostre Dame de Guillaume de Machaut, compuesta hacia mediados del siglo XIV, ocupa un lugar especial por ser la más antigua puesta en música polifónica completa del Ordinario conservada que puede atribuirse a un compositor conocido. Está escrita a cuatro voces e incluye, además de las cinco secciones principales, el breve Ite missa est [1:01:19] que cierra la celebración.

Durante el siglo XV, los compositores comenzaron a concebir cada vez con mayor frecuencia estas cinco secciones como un ciclo musical unitario, relacionándolas mediante materiales comunes —por ejemplo, una misma melodía o cantus firmus—. La llamada misa cíclica se convirtió así en uno de los principales géneros de la polifonía del Renacimiento y alcanzó durante los siglos XV y XVI un extraordinario desarrollo.

5 comentarios

  1. Hola! creo que en la parte de «Estructura de la misa» hay un error. Los cantos y textos variables eran del propio de la misa mientras que los fijos eran del ordinario.
    Saludos

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