La liquidación gradual de las relaciones feudales características del Antiguo Régimen se reflejaron también en la dinamización de la vida musical europea, dominada por tres principales centros musicales: Francia, los países germánicos e Italia. Convertida en el principal centro musical de la época, París experimentó un auge de la grand opéra y el ballet romántico, atrayendo a destacados artistas extranjeros como Rossini, Liszt, Paganini y Chopin (Unidad 16).
En la órbita germánica, algunos sectores musicales mostraron reticencias hacia las modas extranjeras francesas e italianas. Compositores como Mendelssohn y Schumann abogaron por preservar la identidad nacional, defendiendo la continuidad de la tradición instrumental vienesa y su conexión con una herencia que tuvo en Bach y Beethoven sus principales referentes (Unidad 17).
Italia, sumida en las tensiones políticas del Risorgimento y sometida a una estricta censura artística, reafirmó su posición como la principal suministradora internacional de ópera, con Verdi emergiendo como su figura central del siglo (Unidad 18).
La superación de los aspectos más idealistas del Romanticismo se evidenció tras las Revoluciones de 1848, con un enfrentamiento cada vez más explícito en el ámbito germánico entre la Nueva Escuela Alemana, partidaria de Berlioz, Wagner y Liszt, y los clasicistas, con Brahms como su principal representante tras el fallecimiento de Mendelssohn y Schumann (Unidad 19).
Este período también vio la plasmación musical de los idearios nacionalistas, en un contexto de renovado interés por las tradiciones populares y el despegue del mercado de la música popular, ejemplificado por la parlour music y la emergencia de figuras como Stephen Foster en los Estados Unidos (Unidad 20).
Durante el reinado de Alejandro II, las reformas económicas y sociales revitalizaron la sociedad civil rusa, incluida la actividad musical. Chaikovski y el Grupo de Los Cinco lograron posicionar la música rusa en los circuitos internacionales. A pesar de las diferencias en sus enfoques respecto a la tradición occidental, estos compositores compartieron un objetivo común: establecer una tradición musical auténticamente rusa, fundamentada en el folclore nacional (Unidad 21).
La humillación sufrida por Francia en la guerra franco-prusiana (1870-71) impulsó una renovación de la música nacional, reorientándola hacia la búsqueda de una identidad propia. Compositores como Saint-Saëns y César Franck compartieron el deseo de establecer una tradición instrumental francesa que pudiera rivalizar con la alemana. Sin embargo, sus diferentes perspectivas sobre el wagnerianismo provocaron enfrentamientos (Unidad 22).
Las últimas décadas del siglo XIX vivieron una edad de oro de la música sinfónica, en un período en que la música instrumental gozó de un prestigio sin precedentes. La consolidación de las temporadas de conciertos permitió la fundación de grandes orquestas sinfónicas, así como la emergencia de un nuevo repertorio firmado por autores como Anton Bruckner, Richard Strauss y Gustav Mahler (Unidad 23).
hola buenas tardes aqui se menciona el colapso del imperio en 1814 me podría decir que imperio esta exponiendo? porque en 1814 la unica caida segun la historia es la napoleónica. garcias saludos
Es cierto, no queda claro en el texto. Al colapsar el imperio napoleónico se desmanteló la Confederación del Rhin y los países germánicos quedaron expuestos a la evidencia de su fragilidad como nación, y a la pugna entre los estados liberales que habían pertenecido a la Confederación, la monarquía prusiana y el Imperio austríaco.
En la Unidad 21 se encuentra un error histórico. El sucesor del Zar Nikolay I es Nikolay II, asesinado junto a su familia por los Bolshevikes a principios del siglo XX.
Caso omiso.. cierto… es Alejandro II.