La notación musical occidental nació, en su forma más primitiva, en torno al año 800 d. C. en el Imperio carolingio . Con este hito se inició una larga cadena de perfeccionamientos técnicos que condujo poco a poco al sistema de notación musical que conocemos y utilizamos hoy en día, y que estaría prácticamente completado hacia el siglo XVII.
La notación musical supone para la historia de la música una invención comparable a la de la escritura para la Historia. Gracias a la notación musical, pudieron conservarse repertorios musicales cada vez más amplios y diversos. El más antiguo de estos repertorios fue el canto litúrgico de la Iglesia de Roma, un repertorio de varios miles de melodías formado, transmitido y transformado durante siglos a través de la tradición oral : el canto gregoriano .
El nacimiento de la notación musical
Los sistemas de notación musical desarrollados por los carolingios fueron de tipo neumático: consistieron en un conjunto de signos escritos sobre las sílabas de un texto que ayudaban a recordar cómo debía ser interpretada la melodía. Nada que se asemeje a una partitura tal como la entendemos hoy en día. De hecho, las partituras carolingias más antiguas no permiten reconstruir con precisión una melodía si no se conoce de antemano, pues los neumas indican su contorno y articulación, pero no las alturas exactas. La notación fue originalmente, por tanto, un apoyo mnemotécnico en un contexto en el que la transmisión de la música seguía basándose en la tradición oral.
Con el tiempo, el dibujo de la melodía se hizo más preciso y se apoyó en una o dos líneas horizontales que representaban alturas fijas de la escala. La sistematización de este procedimiento, vinculada en el siglo XI a la figura de Guido d’Arezzo, desembocó en el tetragrama (s. XI) y, posteriormente, en el pentagrama (s. XIII), sistemas que coexistieron durante siglos. Gracias a estos sistemas de notación fue posible representar con precisión el movimiento melódico y las alturas, lo cual facilitó la conservación y transmisión de repertorios musicales crecientemente complejos. La notación precisa del ritmo no resultó necesaria en el canto gregoriano, cuyo ritmo deriva en buena medida de la prosodia del propio texto, así como de otros factores relacionados con la articulación y el fraseo musical. Como veremos en las Unidades 3 y 4, el desarrollo de la notación mensural del ritmo estuvo vinculado a la polifonía.
La iniciativa carolingia no fue la primera en intentar registrar los sonidos con signos gráficos —los antiguos griegos habían desarrollado sistemas alfabéticos capaces de representar con precisión las alturas y de transcribir melodías—, pero sí fue la primera que dio lugar en Occidente a una tradición de escritura musical de amplia difusión y continuidad histórica, instalada progresivamente en la práctica musical. Sirvió inicialmente para transmitir un inmenso legado musical —el repertorio del canto llano, y muy especialmente el canto gregoriano— y, posteriormente, como herramienta para la composición de nuevos repertorios monódicos (de una sola línea melódica) y polifónicos (a varias voces).
El canto litúrgico cristiano

El canto gregoriano es el canto litúrgico propio de la iglesia católica romana. En un sentido más riguroso del término, el canto gregoriano se refiere al repertorio litúrgico romano-franco de la misa y del oficio, mientras que para referirnos de forma más amplia al conjunto de repertorios litúrgicos monódicos medievales —incluidos los pertenecientes a otras tradiciones, como la milanesa, la beneventana o la visigótica, entre otras— utilizamos la expresión canto llano, procedente del latín cantus planus, que terminó designando estos repertorios monódicos y no mensurales. El canto llano se inserta en una tradición milenaria que los primeros cristianos heredaron del judaísmo, especialmente en prácticas como la lectura de textos sagrados, la oración y la entonación de los salmos.
Al extenderse el cristianismo por el Imperio romano, la liturgia fue diversificándose según las distintas regiones, iglesias y ámbitos culturales y lingüísticos en los que se implantó, en lenguas como el latín, el griego, el siríaco, el copto, etc. Los mecanismos que sustentaron la formación y transformación del repertorio musical cristiano durante estos primeros siglos fueron los propios de la tradición oral: la intercambiabilidad de melodías y textos, la ornamentación de las melodías por los solistas, la inclusión de repertorios musicales locales y el préstamo permanente de influencias entre las distintas regiones del Imperio contribuyeron a la formación de las diversas tradiciones de canto litúrgico que cristalizaron durante la Edad Media y que constituyen un verdadero compendio del arte musical mediterráneo, desde Hispania y las Galias hasta Oriente Medio.

El canto ligado a estas liturgias comparte una característica fundamental: procede de la recitación más o menos adornada de un texto sagrado. Es decir, no se entiende como música en sí misma, sino como oracBuena parte del canto ligado a estas liturgias procede de la recitación más o menos adornada de un texto sagrado. Es decir, no se concibe primariamente como música autónoma, sino como oración cantada. Desde el punto de vista antropológico, el canto entendido como soporte de un texto cumple tres funciones esenciales:
- Memoria. En una cultura de tradición oral en la que los textos deben aprenderse de memoria, las fórmulas melódicas, el fraseo y la asociación estable entre melodía y texto ayudan a retener con mayor exactitud ambos, reforzándose mutuamente.
- Amplificación. En ausencia de medios artificiales de amplificación del sonido, el canto favorece la proyección y audibilidad de un texto ante asambleas amplias. Es el mismo fenómeno que encontramos en la recitación de los números del «gordo» de Navidad, de los antiguos romances del ciego o las lecturas de los antiguos pregones por los pregoneros en las plazas principales de los pueblos.
- Trascendencia. Por muy simples que sean las fórmulas melódicas utilizadas en la recitación, el canto sitúa instantáneamente al oyente en un plano que trasciende al de la palabra. El canto puede transfigurar un texto confiriéndole una cualidad solemne o sagrada, dotar de eficacia ritual incluso a un texto que no sea comprendido íntegramente por el oyente o conferir una cualidad mística a uno repetitivo.
La función de soporte textual de la música litúrgica la convierte en algo parecido a una lectura musical que podemos distinguir a través de dos rasgos característicos y recurrentes: 1) El canto llano es fundamentalmente monódico (una sola línea melódica), aunque puede ser interpretado tanto de forma solista como coral; 2) el canto llano presenta un ritmo libre, no mensural, sin compás ni valores proporcionales fijos, cuya articulación está estrechamente relacionada con la estructura del texto y con el fraseo musical.
Los antecedentes del canto gregoriano
El canto gregoriano es el resultado de un largo proceso de formación y transmisión de las tradiciones litúrgicas cristianas. Sus antecedentes se remontan a las primeras comunidades del Mediterráneo oriental, surgidas en el seno del judaísmo, que incorporaron a sus celebraciones la lectura de las Escrituras, la recitación de salmos y el canto de himnos. A medida que el cristianismo se extendió por el Imperio romano y las regiones vecinas, estas prácticas dieron lugar a tradiciones litúrgicas diferenciadas, condicionadas por las lenguas, culturas e instituciones de cada territorio.
Entre las principales tradiciones del cristianismo oriental destacan las desarrolladas en Siria, Egipto, Palestina y Constantinopla. Sus repertorios se transmitieron durante siglos principalmente por vía oral y experimentaron numerosas transformaciones. Por ello, aunque conservan textos y prácticas de origen antiguo, no es posible identificar sin más sus melodías actuales con las de los primeros siglos del cristianismo.
En Occidente se desarrollaron diversas tradiciones de canto latino, entre ellas el canto romano antiguo, vinculado a la liturgia de Roma, y el canto galicano, propio de los territorios francos. Durante la época carolingia (siglos VIII-IX), la adopción del rito romano en el reino franco favoreció la formación de un repertorio que incorporó elementos de ambas tradiciones y que conocemos como canto gregoriano. Su atribución al papa Gregorio Magno responde a una tradición legendaria.
Este vídeo ilustra con ejemplos sonoros la expansión del cristianismo por el Mediterráneo y la formación de las principales tradiciones litúrgicas y musicales, tanto orientales como occidentales (latinas).
Interpretación moderna del testimonio más antiguo conservado de un himno cristiano acompañado de notación musical. Su melodía fue transmitida mediante el sistema de notación de la antigua Grecia.
Ejemplo de la tradición vocal de la Iglesia maronita, vinculada a la antigua liturgia de Antioquía. Esta aclamación de la plegaria eucarística está relacionada con el Sanctus de la misa latina. Su interpretación refleja una tradición musical transmitida principalmente por vía oral.
Kontakion introductorio del Himno Acatisto, dedicado a la Virgen María, interpretado por el Coro Bizantino San Juan Damasceno. Esta tradición de canto litúrgico destaca por su ornamentación melódica y por el empleo frecuente del ison, una nota sostenida que sirve de apoyo a la melodía.
La reforma carolingia y la reunificación de la liturgia latina

Tres siglos después del colapso del Imperio romano, la liturgia latina de Europa Occidental estaba diversificada en numerosas variantes regionales. Entre las más importantes estaban la liturgia romana, vinculada a los usos de Roma y de la liturgia papal; la milanesa (o ambrosiana), vinculada a Milán, una de las principales residencias imperiales de Occidente durante el siglo IV; la visigótica o mozárabe, desarrollada en la península ibérica con Toledo como uno de sus principales centros; o la galicana, formada por diversos usos extendidos por las Galias. Estas liturgias se desarrollaron durante varios siglos con rasgos regionales propios, aunque sometidas también a intercambios e influencias recíprocas, produciendo y preservando sus repertorios musicales mediante la tradición oral, hasta que los soberanos carolingios, desde Pipino el Breve y, posteriormente, Carlomagno, impulsaron la unificación de la liturgia de sus dominios conforme a los usos de Roma.
La unificación de las liturgias latinas emprendida por los carolingios formó parte de un amplio programa de reforma religiosa y política que perseguía una mayor uniformidad doctrinal, litúrgica y administrativa, y que acabaría asociado a la restauración del Imperio romano de Occidente en la figura de Carlomagno. Este proceso fue posible gracias a la pujanza económica y militar del reino franco, cuyo prestigio se vio enormemente reforzado por su capacidad para contener el expansionismo islámico en Occidente, un episodio que dejaría una profunda huella en el imaginario medieval y en la posterior literatura épica y caballeresca. Al mismo tiempo, los francos se convirtieron en los principales protectores del Papado frente a las ofensivas lombardas, cuando el Imperio Bizantino, tradicional sostén de Roma, fue perdiendo capacidad de intervención en Italia. La coronación de Carlomagno por el papa León III en el año 800 constituyó así la culminación simbólica de décadas de acercamiento y cooperación entre la dinastía carolingia y el papado, iniciadas ya en tiempos de Pipino el Breve. La adopción y difusión de la liturgia romana en los dominios francos —transformada a su vez por las tradiciones locales y convertida progresivamente en el repertorio romano-franco que conocemos como canto gregoriano— no solo reforzó esta alianza, sino que dotó al nuevo Imperio de una unidad con un altísimo valor simbólico: un Imperio, una sola liturgia.

Dado el inmenso volumen del repertorio litúrgico cristiano —consistente en varios cientos de melodías—, los carolingios pusieron en marcha un ambicioso programa para difundir e imponer el canto romano a lo ancho de todo el Imperio, en un proceso que se extendió durante un siglo aproximadamente. Esta formidable empresa impulsó decisivamente el desarrollo de la notación musical y condujo a la fijación del canto gregoriano tal como lo conocemos.
Por un lado, la transmisión de las melodías romanas —que probablemente presentaban similitudes con respecto a las francas, aunque en muchos casos debían de ser más ornamentadas y conservar rasgos melódicos y semitonales característicos del ámbito mediterráneo— favoreció el desarrollo de un sistema de notación musical capaz de preservar su contorno, articulación y fórmulas melódicas. Por otro lado, este ímprobo esfuerzo no pudo evitar que en el proceso de transmisión y preservación se incorporasen tendencias propias del ámbito franco y, especialmente, germánico —simplificación melódica, mayor regularidad estructural y, en determinados casos, tendencias pentatónicas o tendentes a eliminar intervalos de semitono—. Estas transformaciones no afectaron por igual a todo el repertorio. Graduales y el tractos, conservaron con especial tenacidad sus complejas estructuras melódicas, mientras otros géneros litúrgicos se mostraron más abiertos a la innovación. Así ocurrió con los introitos y, sobre todo, con géneros como el Kyrie o el Aleluya, que durante los siglos siguientes incorporaron tropos, prosulas y secuencias, nuevas formas que estudiaremos en la Unidad 2.
Todos estos factores explican que el canto supuestamente «romano» que acabó instaurándose en Occidente —y posteriormente en la propia Roma— presentase las características mixtas que ha exhibido el canto gregoriano hasta nuestros días: un fondo romano-mediterráneo, sinuoso y ornamentado, sometido durante su transmisión franca a procesos de simplificación, regularización y reorganización modal.
La misa y el oficio

Las dos principales celebraciones litúrgicas de la religión cristiana son la misa y el oficio. Cada una de estas liturgias cuenta con un repertorio de melodías que se distribuyen a lo largo de cada festividad del año litúrgico. La misa es la celebración a la que acudían los fieles semanalmente, y en las fiestas especiales, para escuchar la palabra de Dios y renovar los vínculos religiosos de la comunidad mediante la celebración de la Última Cena (eucaristía). Las lecturas constituían además una importante vía de conocimiento de las Escrituras, especialmente mientras el latín siguió siendo comprensible. La misa se celebraba con distinto grado de suntuosidad (también en lo musical) según la importancia de la celebración, y estaba prácticamente toda ella cantada en latín.

El oficio divino (o liturgia de las horas) es el ritual de oración intensiva que se llevaba a cabo diariamente, de día y de noche, en monasterios y comunidades religiosas. Su finalidad principal era mantener una oración continua de alabanza e intercesión. Esta dedicación establecía una especie de pacto implícito entre los monasterios y la sociedad que los sostenía: las comunidades monásticas recibían privilegios, rentas y donaciones, y ofrecían a cambio su oración por los vivos y los muertos, especialmente por sus fundadores y benefactores. El oficio se rige por un calendario litúrgico extremadamente exigente que establece la oración y el canto según lo comandado en el Libro de los salmos («siete veces al día te alabaré») a lo largo de las denominadas horas canónicas: los laudes, prima, tercia, sexta, nona, vísperas y completas, a las que deben añadirse los maitines, rezo nocturno que hace honor de nuevo al Libro de los salmos («A media noche me levantaba para darte las gracias»).
Tanto la misa como cada una de las horas del oficio cuentan con textos y cantos fijos (se recitan o entonan en todas las ceremonias) y con textos y cantos variables (varían según el calendario o según el día de la semana). Los textos y cantos fijos forman el «ordinario», los textos y cantos variables forman el «propio». Los cantos del ordinario de la misa son el kyrie, el gloria, el credo, el sanctus y el agnus Dei. Estos cantos tienen siempre el mismo texto y cuentan con un repertorio relativamente reducido de melodías, cuyo uso depende del grado de solemnidad de la misa o de las tradiciones locales. Los cantos del propio de la misa son el introito, el gradual, el aleluya —sustituido por el tracto en determinadas épocas del año litúrgico—, el ofertorio y la comunión. Hay un propio específico para cada domingo del año, para cada una de las festividades del año litúrgico —especialmente abundantes en la Navidad y la Semana Santa—, así como para ocasiones especiales, como la coronación de un rey, una boda, un funeral o la consagración de un templo.
Las dos grandes liturgias cristianas: La misa y el oficio
Las celebraciones de la misa y del oficio actuales han abandonado en su mayor parte el canto llano. Sin embargo, aún es posible encontrar reductos y ocasiones especiales en los que no ha perdido su vigencia. Ni el canto gregoriano (ni la lengua latina) son de uso obligado en la liturgia católica desde el Concilio Vaticano II (1962-65). Sin embargo, en ocasiones especiales sigue practicándose el rito gregoriano.
Este concierto recrea las principales partes cantadas de una misa medieval. Hemos seleccionado la lectura del Evangelio (según San Lucas) y una fórmula de recitación estandarizada.
LEER MÁS →Esta película ilustra la vida en el monasterio de la Gran Cartuja en Grenoble, perteneciente a una de las congregaciones más austeras de la cristiandad. El extracto muestra diversos momentos de la liturgia de las horas e incluye el canto en procesión del himno «Pange lingua» y la recitación de varios salmos.
En el Oficio y en determinados cantos de la misa, la recitación de salmos (o, en este caso, del cántico conocido como Magnificat) suele estar enmarcada por la entonación de una antífona.
LEER MÁS →El repertorio musical vertebrador de la Edad Media

A pesar de haber vivido numerosas mutaciones a lo largo de su larga historia, y de haber perdido progresivamente terreno en la práctica litúrgica desde finales de la Edad Media frente a la polifonía y frente a nuevos géneros vocales e instrumentales, el canto gregoriano mantuvo una continuidad excepcional como columna vertebral de la liturgia católica. Desde su fijación durante los siglos VIII y IX hasta las reformas litúrgicas asociadas al Concilio Vaticano II (1962-65), el canto gregoriano siguió formando parte de la práctica habitual de la Iglesia. El enorme peso de la religión en la Europa medieval y renacentista hizo de él el repertorio musical internacional por excelencia, presente durante siglos en iglesias, monasterios y catedrales de prácticamente todos los rincones de la cristiandad latina y conocido, al menos parcialmente, por amplios sectores sociales sin distinción de clase.
El mismo repertorio gregoriano está formado por la acumulación y adaptación de cantos procedentes de épocas y lugares muy diversos, reunidos, transformados y transmitidos a lo largo de los siglos. Además, y como veremos en las próximas unidades, desde los primeros testimonios de polifonía medieval, el canto llano sirvió una y otra vez como punto de partida para la improvisación y la composición de música polifónica. Tanto el improvisador como el compositor podían partir de una melodía gregoriana dada y añadir sobre ella una o varias voces nuevas, convirtiendo así un repertorio recibido del pasado en la base de nuevas formas de creación musical.
Durante los siglos siguientes, las técnicas y los estilos polifónicos se sucederán con mayor o menor rapidez —Escuela de San Marcial de Limoges, Escuela de Notre Dame, ars antiqua, ars nova, etc.— y las obras y los compositores alcanzarán sus momentos de gloria para caer después, en muchos casos, en el olvido. El canto llano, en cambio, permaneció generación tras generación como un repertorio vivo y como fundamento de innumerables elaboraciones posteriores, conformando uno de los sustratos musicales más profundos y duraderos de la música occidental.
Los estilos del canto gregoriano
El estilo de los distintos géneros gregorianos varía dependiendo de su origen (romano antiguo, germánico, etc.) y de la función que cumplen dentro de la liturgia. En primer lugar cabe destacar los recitativos (como la lectura del Evangelio, más arriba) de los cantos propiamente dichos. El estilo de los cantos suele clasificarse de este modo:
- El estilo melismático (cantos con largas vocalizaciones) es característico de los cantos de carácter contemplativo, asignados a un solista, y de origen romano, como los Graduales, los Aleluyas o los grandes Responsorios.
- El estilo silábico (canto en el que cada sílaba es entonada con una única nota), en cambio, predomina en las lecturas y los recitativos, así como en cantos asignados al coro, de carácter popular —como los Himnos— o de origen germánico —como las Secuencias—.
- El estilo neumático es de carácter intermedio, y se denomina así porque cada sílaba corresponde con un neuma, que puede representar un solo sonido o agrupaciones de dos, tres o cuatro sonidos. Es característico de los Introitos y las Comuniones.
Los introitos son cantos de estilo neumático con tonos de recitación estandarizados en los versículos.
LEER MÁS →Los graduales son cantos en estilo melismático y de carácter virtuosístico.
LEER MÁS →De carácter estrófico y con melodías de origen postcarolingio, los himnos constituyen uno de los géneros del canto llano más cercanos a la sensibilidad moderna.
LEER MÁS →
Sensacional entrada… Tengo una curiosidad: eres el primero al que leo que el canto romano antiguo pudo ser más exuberante que el galicano; lo normal es leer lo contrario. Luego está el tremendo follón de la hibridación y las idas y vueltas, pero en cualquier caso, me llama mucho la atención lo de los microtonos romanos… ¿Podrías citar la fuente? Me parece interesantísimo, sobre todo porque, insisto, siempre me ha dado la sensación de que se da a entender antes que fue la hibridación la que «castró» al canto galicano, no al contrario ¿Se podría argumentar que un primigenio canto «gregoriano» aún pudiese cantarse con cromatismos o incluso microtonos basándonos en las partituras in campo aperto, por mucho que luego se diatonizaran? Un saludo y gracias por tu página.
Gracias por tu comentario, Pablo. La idea de los microtonos y la simplificación del canto romano al ser transcrito por los carolingios es un asunto bastante asimilado. Los manuales clásicos, como el de Willi Apel (1958) o el de David Hiley (1993), dedican amplios apartados a explicar por qué los tonarios más antiguos catalogaban ciertos cantos en varios tonos, indistintamente, se explican por la presunta dificultado de los monjes carolingios por discriminar intervalos más pequeños a los que estaban acostumbrados; la semiología gregoriana de Eugène Cardine (1970) creo que también incide en la idea microtonal desde el estudio de los neumas: por otro laso, la propia evolución del canto gregoriano durante la Edad Media muestra una tendencia a la simplificación, a la incorporación de melodías nuevas más simples, coherente con la idea de que el sustrato etnomusical germánico era mucho más simple, con tendencia al canto colectivo y silábico, frente al carácter eminentemente solista y melismático del canto romano. Saludos!
Marcel Pérès cita fuentes medievales para apoyar su uso de microtonos (Remigius de Auxerre [m. c.900] y el Tratado de Montpellier). Bernard D. Sherman, Inside Early Music: Conversations with Performers (Oxford University Press, 1997), 36.
Hola una pregunta, de qué fecha es este articulo? me interesa saberlo porfavor. gracias
Septiembre de 2013. Saludos
Excelente trabajo, muchísimas gracias.
Muchas gracias!! Un trabajo magnífico para ayudar a los profes
Hola Rafael,
El curso me parece muy interesante. Gran trabajo.
Por cierto, ¿cómo puedo acceder a los ejercicios? Solo puedo acceder a los correspondientes a la introducción.
Gracias!
Puedes teclear «Conctraseñas» en el buscador del blog, pero los ejercicios no están actualizados y no sé cómo estarán actualmente.
¿Ejercicios? ¿Dónde puedo acceder a los ejercicios?, no veo donde pinchar.
Mil gracias Rafael.
Los eliminé hace unos años. La gente no dejaba de preguntar y era una sección que ya no estaba dispuesto a actualizar. Gracias por su interés.
Rafa, ¡Grande!
Cual es la duración del periodo de la música de la edad media?
Hola, me gustaría poder acceder a los ejercicios pero no consigo abrirlos porque me pide una contraseña y no sé cómo acceder. <me podría ayudar?
Gracias por el contenido, lo encuentro de gran utilidad y una explicacion maravilloza. será posible de conocer alguna de la bibliografía? gracias.
Este es uno de los mejores resúmenes que he leído. (¡El español no es mi primer idioma! Soy inglés.) ¡Bien hecho!
Thank you for your encouraging words!!
Me ha parecido muy interesante y, además, muy bien explicado y con la información necesaria. Una de las cosas que más me ha gustado y, además, me ha parecido muy visual, ha sido el mapa del desarrollo y difusión de las liturgias cristianas de Oriente y Occidente entre los siglos l y Vlll.
Bajo mi punto de vista, esta todo bastante bien resumido, y pese a que es muy extenso el tema del canto gregoriano, queda todo completamente claro. Tras leer detenidamente esta unidad acerca del canto gregoriano, he aprendido muchas cosas interesantes que desconocía, y esto ha hecho que me interese bastante mas acerca del tema. Además al poder escuchar ejemplos que complementan la lectura, podemos tener una idea mas correcta y a amplia acerca de como era realmente la música que por aquel entonces se interpretaba.
EXELENTE RESUMEN DEL CANTO GREGIRIANO ABARCAN MAS DE MANERA TASITA Y BREVE MUCHOS ASPECTOS DEL CANTO Y SE ENTIENDE MEJOR LO QUE ES EL CANTO GREGORIANO. ATTEE. SALVADOR REYES. dansaarte@hotmail.com, soy amante de este periodo de la musica gracias.
hola, como consigo una contraseña para hacer los ejercicios ?
Se tiene conocimiento de cuales fueron los primeros instrumentos para la música religiosa?
La voz humana!
Disculpe, no leí los demás comentarios, pero el audio del Himno Pange Lingua está siendo confundido. El ejemplo expuesto es el escrito por Santo Tomás de Aquino en honor de la Eucaristía; el de Venancio Fortunato es en honor de la Santa Cruz. Saludos
Muchas gracias por la aclaración, lo revisaré en cuanto pueda.
En este articulo encontramos información detallada y muy variada de lo que es el canto gregoriano así como también proporciona audios y videos para que el lector pueda obtener los elementos necesarios para fundamentar en los ejercicios.
Como critica, puedo hacerle que no entendí muy bien la parte de análisis de los Introitos, principalmente la parte de la cuerda de recitación. De todas formas, creo que en conjunto, esta todo muy bien redactado y que para alguien que recién empieza a nutrirse de la historia de la musica, es todo muy comprensible.
Saludos
como puedo descargar los ejercicios?
En este apartado encontramos una fuente básica para entender los conceptos del gregoriano, tanto en el aspecto sociológico como histórico y musical.
He de decir que el contenido externo de videos y audios enriquece mucho un tema que habitualmente se hace algo cansado, sobretodo a los que no entendemos o no nos han criado en la liturgia cristiana y sus partes de las misas.
Como pequeño pero, me gustaria comentar que la forma en la que estan estructuradas las partes de la doxología menor en el ejercicio primero (analisis de introlitos) e igualmente con las del versiculo (me refiero a las fa, fb1, Va etc..), a mi parecer, hacen mas complicada la comprensión en sí que leer el propio texto que lo explica o escucharlo prácticamente. Ya que unes tu propia terminología(V versiculo A antifona) con secciones, tambien llamadas con letras (Va Vb..) eso puede dar a confusión y se solucionaria probablemente enumerandolos (V1 V2…) para no confundirlo con tu terminología, basicamente.
Un saludo.
En el artículo se nos muestra la forma guiada de análisis de una obra gregoriana. Mediante los pequeños detalles y diferencias que cada obra puede tener, como la cuerda de recitación, el modo o el estilo silábico/melismático/polifónico, podemos analizar cualquier introito del Gradual Romano.
Un temario muy completo con el cual podemos profundizar un poco más en el análisis del canto gregoriano.
Desde mi punto de vista, este articulo puede servir de gran ayuda para conocer este estilo. Es por ello que, después de esta lectura podemos llevar a cabo un primer análisis, además de distinguir los diferentes estilos. Para esto han servido de gran ayuda las distintas audiciones expuestas.
Desde mi punto de vista, me ha parecido un tema muy completo, bien realizado y bien enfocado en cuanto a lo que recursos para el estudio y la comprensión se refiere, sobretodo, por la cantidad de información dada tanto a nivel teórico como auditivo, siendo este último de vital importancia para la correcta comprensión y diferenciación de algunos apartados del tema; por ejemplo, para llevar a cabo una distinción correcta de los estilos o los modos de los introitos, la variedad de pistas a las que se tienen acceso ha sido muy útil en cuanto a la comprensión de las diferencias entre cada uno de estos.
De este tema destaco la cantidad de ejemplos sonoros dados. Sin estos ejemplos se hace difícil tener una idea precisa del canto gregoriano.
Interesante tema con información concisa y con ejemplos musicales, que te ayudan a entender más fácil los distintos aspectos del canto gregoriano y no perder el interés a medida que vas leyendo.
Este tema me ha parecido muy interesante e importante por lo que supone el canto gregoriano para la notación musical actual. Este tema también nos ayuda a diferenciar con una mayor sencillez los distintos estilos de cantos gregorianos.
Completo artículo sobre el canto llano, con información sobre su origen, finalidad, estilos y evolución. Destacaría como interesante el hecho de que en los comienzos del uso de la música dentro de la liturgia, esta no tenía una finalidad artística, sino práctica.
En este tema se ha explicado con todo detalle la historia y evolución del canto gregoriano o su utilidad. A priori puede parecer muy complejo diferenciar un estilo de canto de otro, pero esta unidad explica paso a paso y con ejemplos prácticos cómo hacerlo. Así que la lectura de este tema me ha servido para abrirle las puertas al canto gregoriano y poder entenderlo.
Muy interesante la clasificación de cantos gregorianos, pero para un análisis de un profano en la materia, es difícil analizar los textos atendiendo a una notación que no controlaba para nada.
¿Esto convalida como misa del domingo? 😉
El canto gregoriano se basa en la melodía y la desarrolla dentro de unos modos definidos. La armonía y el ritmo se añadieron después. Los 3 elementos juntos, melodía, armonía y ritmo, forman la base de la música occidental. Esto me hace pesar que la música de nuestra cultura occidental comenzó localizándose en la melodía, a diferencia de la música en otras culturas como en África donde el foco está más en el ritmo.
Se nota que el canto gregoriano tiene claras influencias orientales, sobre todo en la variación microtonal que ofrecen algunos de sus introitos.
Alguien sabe como obtener una contraseña? Sería interesante poder acceder a los ejercicios
Busca contraseñas en el buscador de la web
Es interesante ver cómo se origina la notación musical, movidos por no querer olvidar los movimientos de las melodías, las alturas, etc que después serviría para que postreras generaciones nos «enterásemos» de cómo era y de tener hoy una base sólida en cuanto a registrar nuestra música que servirá también para no olvidarla y enseñársela a futuras generaciones. Toda una revolución en su época.
Muy interesante el texto sobre los cantos gregorianos y su origen, me ha hecho hacerme una idea mas global de en que consisten y me llama la atención la cercanía que puede llegar a tener con otros tantos cánticos de religiones monoteistas ,me ha parecido muy interesante .
Interesante artículo sobre el cuál aprendí que la Notación musical fue una de las más grandes revoluciones que se han dado en la música y esto se debe, gracias a Carlo Magno, que se encargó de unificar la liturgia y quiso que en todo su imperio se estableciese el Latín como lengua oficial de los cánticos misales.
El asentamiento del Canto Gregoriano en todo el imperio occidental provocó que religiosos de todas partes viajasen a Roma para aprender sus melodías y textos, incluso se instauraron centros de enseñanza en determinadas partes del imperio, dónde una de las disciplinas impartidas era el Canto Gregoriano.
Para poder memorizar de manera más efectiva las melodías que cantaban los monjes gregorianos, se comenzaron a realizar unas pequeñas anotaciones sobre cada frase del texto. Al principio, se trataban de pequeños signos indicando la direccionalidad de esa melodía, pero poco a poco, se fue desarrollando un sistema de notación cada vez más preciso, dando lugar a las primeras notas musicales.
El Canto Gregoriano fue muy popular en la Europa medieval, sus melodías eran escuchadas por toda la población, sin hacer distinción entre clases sociales. De ahí su éxito.
Realmente muchísimas gracias por este blog!
Está excelentemente bien explicado, es claro, conciso y con ejemplos prácticos, más no se puede pedir….
Lo único para comentar es que no está funcionando el link con el audiotest introductorio, un detalle nomás.
Saludos y gracias!
Gracias por tus amables palabras y por avisar del fallo. Ya he quitado el enlace, pues los Audiotests dejaron de funcionar hace unos meses y los borré, se me olvidó quitar este enlace.
Hola, quería saber como puedo acceder a los ejercicios de cada unidad, puesto que me pide una contraseña.
Un saludo
Enhorabuena por tu blog. Gracias por tu dedicación a la difusión de la música y por compartir la idea de que aprender música es aprender a escuchar. Yo estoy convencido de ello.
Muchas gracias, siéntete libre para realizar cualquier comentario. Saludos!
Muy interesante el tema del canto gregoriano. Conocía muy poco del tema y estos ejemplos me ayudaron a entenderlo mejor. Las audiciones con las partituras y sabiendo cual es cada parte del tema hace que sea más fácil de escuchar y entender.
El blog en general está excelente. Está todo muy bien explicado y con ejemplos claros.
Me ha llamado la atención: el canto judío como origen del resto, identificar un canto como «oriental» (ornamentado) frente a otro de estilo mas «germánico» (plano), diferenciar antífona de versículo, por último, y sobre todo, seguir un tetragrama con sus neumas
E u o u a e
Coincido en que es una unidad con mucho material sonoro y para mi bastante desconocido. Me llama la atención la «gradación» de la interpretación del Canto Llano desde Oriente (más adornado con melismas y microtonos) hasta Occidente (más «austero»). En cierto modo esa diferenciación en la interpretación de una melodía se ha mantenido hasta nuestros días (generalizando).
Una de las cosas más interesantes es la notación en tetragrama. El artículo enlazado sobre la Misa de Nostre Dame de Machaut es también una fantástica fuente.
Al no haber escuchado nunca en profundidad canto gregoriano, me ha parecido interesante saber analizar y distinguir las partes de las que se compone, así como saber su origen.