Pese a constituir el género más importante (junto a la misa) de la música sacra renacentista, el motete arraigó relativamente tarde en España en comparación con Flandes, Francia e Italia. Su consolidación en España, gracias a la presencia de compositores flamencos, no impidió que polifonistas autóctonos como Juan de Anchieta y Francisco de Peñalosa crearan un estilo distintivo, incorporando elementos locales y adaptando la polifonía a sus propias tradiciones.
En este segundo artículo dedicado a la polifonía sacra hispana del Siglo de Oro (después del dedicado al motete «Versa est in luctum» de Tomás Luis de Victoria ), repasaremos la implantación de este género en suelo español, tomando como ejemplo la comunión «Lux aeterna», perteneciente a la Missa pro defunctis de Cristóbal de Morales, publicada en 1544.