El conductus monódico
El conductus nació en el siglo XII como un canto procesional concebido para acompañar al lector hasta el leccionario en los oficios. El conductus realzaba así musicalmente uno de los momentos más sobrios de los oficios –las lecturas– en aquéllas ocasiones en las que la solemnidad de la festividad lo requería.

Dada la inexistencia de un canto o un texto litúrgico específicos para estos momentos, el conductus constaba de un texto y una melodía enteramente originales, factor que lo distingue de los tropos y las secuencias y —en el caso de los conductus polifónicos— de los organa. Además de estos rasgos, el carácter procesional del canto, así como su verso regular, estilo silábico y estructura estrófica, asemejan al conductus al himno latino. Lo que distingue al conductus del himno latino es, por un lado, su estilo, musicalmente más simple y orientado de forma más práctica al soporte del texto. Pero también su débil conexión con la liturgia, pues no se trata de un canto obligado, sino libremente adherido a ésta según tradiciones de ámbito más o menos local.
Inicialmente, el conductus fue destinado principalmente a los oficios, pero posteriormente también a los dramas sacros, y también fue compuesto para conmemorar hechos históricos —religiosos o civiles— de todo tipo: como lamento fúnebre, para celebrar la coronación de un rey o un obispo, como crítica política, entre otros muchos (F. Alberto Gallo, Music of the Middle Ages, The political conductus, 1985).
El conductus «Natali regis glorie»
Este conductus monódico se encuentra en dos manuscritos custodiados en la Biblioteca Nacional de Madrid. El primero (MS 19421) es conocido como Troparium de Catania. El segundo, conocido como Liber cantus chori (MS 289), ha sido datado en ca.1140, y constituye la colección de conductus más antigua conservada. Estos repertorios son de origen siciliano.
La presencia normanda en Sicilia en el siglo XII, consolidada bajo Roger II, dio lugar a la creación del Reino de Sicilia, un estado multicultural que integró influencias latinas, griegas y árabes. Este reino, originado tras la reconquista cristiana de Sicilia a finales del siglo XI, se convirtió en un poderoso centro político en el Mediterráneo, alterando los equilibrios geopolíticos al desafiar tanto la autoridad bizantina como la del Califato fatimí.

El origen siciliano de estas dos fuentes permite establecer tres ‘escuelas’ de conductus: la más antigua de ellas, la normanda-siciliana –representada sobre todo por sus conductus polifónicos, como el que analizamos aquí–, la aquitana (Escuela de San Marcial de Limoges) y la de la Escuela de Notre Dame de París, éstas últimas con ejemplos polifónicos a dos, tres y hasta cuatro voces (Wulf Arlt, Ein Festoffizium des Mittelalters aus Beauvais in seiner liturgischen und musikalischen Bedeutung, 1970).
Las dos fuentes de origen siciliano, utilizan una notación de canto llano, con indicación de alturas, pero no de ritmo. Más concretamente, emplean una variante de la notación aquitana sobre tetragrama, con líneas de punta seca –rayadas sobre el manuscrito, sin tinta– y clave de Fa (f) en la segunda línea.


El conductus «Natali regis glorie», de carácter paralitúrgico, es una celebración de Cristo; su encarnación, muerte y resurrección, así como de la redención de los pecados y su alianza con los hombres a través de la Iglesia. La interpretación escogida añade una sencilla instrumentación de sabor medieval y va añadiendo polifonía a lo largo de las estrofas en forma de bordones y movimientos paralelos.
[spotify id=»spotify:track:6FrchjVSW7KVyTyNsIg1ZX» height=»80″ /]
1. Natali regis glorie letatur celi curia dampnatur dux perfidie perit eius potencia.
1. El aniversario del Rey de Gloria alegra la curia celeste y condena al príncipe del mal a perder su poder.
2. Tristatur hostis impius gaudet genus mortalium advenit dei filius carnis sumens hospicium.
2. El impío enemigo se entristece, la raza humana se alegra, el Hijo de Dios ha venido en forma humana.
3. Sanavit quod perierat carnis indutus pallio ponendo quod induerat nos traxit ab exilio.
3. Ha salvado a los perdidos vestido de carne, y despojándose de su vestido nos ha redimido.
4. Nos traxit ab exilio nostri misertus hominis crucis lavit suspendio humanis labem criminis.
4. Nos ha redimido de la miseria humana, mediante la crucifixión ha borrado nuestros pecados.
5. Subvenit mirabiliter divina mundo pietas diaboli subtiliter illuditur dolositas.
5. Milagrosamente ha venido la piedad divina en nuestro auxilio, con astucia ha sido burlada la maldad del diablo.
6. Induta carne deitas hamus sub esca latuit et cor hostis capacitas hamus mordentem tenuit.
6. Dios se oculta en la carne como el anzuelo en el cebo, prende el corazón enemigo como un anzuelo a quien muerde.
7. O quanta mirabilia quam felix matrimonium Christo nubit ecclesia celebratur convivium.
7. Oh, qué maravilla, qué feliz banquete que a Cristo y a la Iglesia une en matrimonio.
8. Celebratur convivium superni regis filio hoc predixere gaudium prophete vaticinium.
8. Un matrimonio de el Hijo del Rey de los Cielos que predijeron, gozosos, los vaticinios de los profetas.
9. Novo cantemus homini novis induti vestibus laudes canamus virgini fugatis procul sordibus.
9. Cantemos al hombre nuevo vestido con nuevos ropajes, alabemos a la virgen pues el pecado ha sido desterrado.
10. Quis umquam vidit talia deus creator omnium, o inenarrabilia, venit hoc in exilium.
10. ¡Quién vio algo semejante! El Dios creador de todas las cosas -¡qué indescriptible!- vivió entre nosotros.
Análisis del conductus «Natali regis glorie»

Este conductus monódico (a una sola voz) presenta características muy semejantes a las de un himno latino, por la utilización de versos octosílabos y del metro yámbico, es decir, con acentuación de las sílabas pares, creando así una estructura de acentos débil-fuerte o, expresándonos de forma más rigurosa, corto-largo. Este tipo de versificación –y metro– es, en efecto, considerada arquetípica del himno ambrosiano.
Es una obra estrófica, con no menos de diez estrofas –el número varía según las fuentes–, cuatro versos por estrofa y estilo silábico estricto (una nota por sílaba). El reducido ámbito de la melodía abarca solo una quinta justa, entre la finalis (Re) y su quinta superior La.
Las frases musicales (correspondiente a un verso) se limitan a emplear tres o cuatro sonidos inscritos en un reducido ámbito de tercera o de cuarta. Todos estos rasgos hacen esta melodía extremadamente fácil de entonar y dispuesta a ser memorizada y compartida por el auditorio.
La repetición de los sonidos dentro de la frase establece un perfil nítido y pegadizo:
- Fa-Mi [modelo].
- Sol-Fa [transposición del anterior una segunda superior].
- La-Mi [clímax y antecedente, con nota final en la supertónica].
- Fa-Re [consecuente del anterior, con resolución del clímax y cierre en la tónica].
Vídeos recomendados
La única versión disponible en Youtube de esta obra, de carácter amateur, sirve a la perfección para mostrar la sencillez y accesibilidad de esta melodía.
Un montaje con el manuscrito original como fondo.
Deja una respuesta