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W. A. Mozart – Adagio de la Gran Partita K.361 (análisis)

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W. A. Mozart – Gran Partita (KV 361)

El tercer movimiento (Adagio) de la Serenata para vientos en Si bemol mayor KV 361, conocida como «Gran Partita», de W. A. Mozart, es una elocuente muestra de la extensión de los principios estructurales de la sonata a géneros aledaños, como el aria instrumental o movimiento lento que suele ocupar la segunda posición en sonatas y sinfonías.

En esta entrada añadimos un nuevo y singular ejemplo de estudio a nuestra serie de artículos dedicados a la forma sonata .

La serenata en el siglo XVIII

La serenata consiste en una obra multiseccional (de 4 hasta 10 movimientos) para una agrupación de cámara destinada a la amenización de eventos: cumpleaños, bodas, o cualquier tipo de celebración, generalmente al aire libre o por la noche. Johann Gottfried Walther lo describió en su Musicalisches Lexicon (1732) como «una pieza nocturna, porque tales obras suelen ser interpretadas en noches tranquilas y agradables». Tales obras fueron compuestas principalmente en Italia, Austria, Alemania y Bohemia, lugares donde era práctica común interpretarlas alrededor de las 9 de la noche (el Notturno, un tipo similar de obra, solía ser interpretado alrededor de las 11). En Italia y España, estas serenatas eran interpretadas generalmente por un cantante acompañado de una guitarra u otro instrumento similar. A finales de siglo, las serenatas fueron tan populares en Viena que, según un testimonio de 1794 del Theater Almanac, durante el verano podían escucharse a cualquier hora en las calles a partir de la una del mediodía: «no importa cuán tarde sea, incluso a una hora en la que todos están apurados por llegar a casa, pronto se pueden observar personas en sus ventanas, y en pocos minutos los músicos están rodeados por una multitud de oyentes, que aplauden, frecuentemente exigiendo que se repita una pieza, como si estuvieran en el teatro, raramente partiendo hasta que la serenata concluye y a menudo acompañando a la banda en gran número a otra parte de la ciudad» (Dieter Klöcher, Divertimenti für Bläser Vol. I, Teldec, 1980).

Serenata nocturna en las calles de Viena (almanaque vienés de 1805).

Una agrupación típica de serenata en el período clásico temprano incluyó instrumentos de viento, contrabajo y dos violas. Más tarde, se generalizaron las formaciones de sexteto y octeto. El sexteto constaba de sendas parejas de oboes, trompas y fagotes, tal como la que tuvo a su cargo el príncipe Paul Anton Esterházy desde 1761 y que interpretó música compuesta por Haydn. El octeto de vientos incorporó una pareja de clarinetes, y fue introducido en Europa central por el príncipe Schwarzenberg alrededor de 1776. El octeto de vientos alcanzó mayor popularidad cuando en 1782 el emperador José II de Austria fundó una de estas agrupaciones, que fue pronto imitada por otros aristócratas, como el príncipe Esterházy y el príncipe Liechtenstein. Los intérpretes de esta música fueron músicos profesionales de primera clase, no sirvientes con librea como en tiempos anteriores. Así, la Harmonie (banda de vientos) del emperador, estuvo compuesta originalmente por Georg Triebensee y Went (oboes), los hermanos Stadler (clarinetes), Rupp y Eisen (trompas) y Kauzner y Drobney (fagotes), todos miembros de la orquesta del Burgtheater.

Análisis del Adagio de la Serenata para vientos K.361 en Si bemol mayor «Gran Partita»

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En general, las serenatas incluyeron un movimiento inicial en forma de sonata, dos movimientos lentos alternados con dos o tres minués (con la inserción ocasional de un movimiento en tempo más rápido) y un movimiento conclusivo más rápido (Presto o Molto allegro). Algunas de las serenatas mozartianas se utilizaron en las ceremonias de clausura del año académico en la Universidad Benedictina de Salzburgo, otras fueron compuestas para celebrar ocasiones especiales (como la Serenata «Haffner», compuesta para la boda de Elisabeth Haffner). Las serenatas vienesas de Mozart compuestas en la década de 1780 estuvieron generalmente escritas para vientos, aunque la Gran partita K.361 es excepcionalmente suntuosa, en este sentido, pues fue compuesta para una plantilla formada por el octeto convencional, reforzado con dos corni di basetto y otras dos trompas (un total de cuatro), más el contrabajo que solía doblar la parte de segundo fagot.

El carácter operístico de los movimientos lentos instrumentales mozartianos no constituye novedad alguna, como tampoco el recurso del compositor a la forma sonata en sus arias operísticas, hecho demostrado con profusión en la ópera seria Idomeneo rè di Creta, KV.366, estrenada en el mismo año de composición de la serenata. En el Adagio en cuestión, escrito en la tonalidad de Mi bemol mayor y compás de 4/4, con solo 46 compases de extensión y pulso en la corchea, las secciones de la sonata están claramente demarcadas mediante procesos cadenciales y brevísimas codetas, de acuerdo con el siguiente esquema:

  • Tema A (cc. 4-11) en Mi bemol mayor.
  • Transición (cc. 11-12).
  • Tema B (cc. 13-18) en Si bemol mayor.
  • Desarrollo (cc. 18-27), transita por Fa menor, Do menor y Sol menor.
  • Recapitulación del Tema A (cc. 28-35) en Mi bemol mayor.
  • Transición modificada (cc. 35-36).
  • Recapitulación del Tema B (cc. 37-42) en Mi bemol mayor.
  • Coda (cc. 42-46).

El carácter operístico de la pieza es reconocible en la presencia de brevísimas «introducciones instrumentales» al comienzo de la Exposición (cc. 1-3) y la Recapitulación (c.27), así como pequeñas pausas o «respiraciones» (cc. 9-11, 17-18, 33-35 y 41-42). Quizá el rasgo más llamativo de la pieza lo ofrezca su unidad de afectos, proporcionada de principio a fin por un característico moto de corcheas en el segundo fagot y el contrabajo animado por un movimiento sincopado en semicorcheas de los secondi (oboe, clarinete y corno di bassetto) más el primer fagot. El carácter episódico y poco diferenciado de las intervenciones de los primi contribuye a crear la ilusión de estar ante un elaborado “acompañamiento” sin melodía principal, desdibujando el carácter temático (y, con ello, el contraste) de la sonata.

Todo ello ofrece una original corroboración de algunos (contra) presupuestos de la forma de sonata, tal como han sido expresados por Charles Rosen, para quien «los principios de la ‘forma sonata’ derivados de Haydn, Mozart y Beethoven no incluyeron necesariamente una sección de desarrollo temático, ni exigió contraste entre los temas, una recapitulación completa de la exposición, ni siquiera que la recapitulación comenzara en la tónica» (Charles Rosen: The Classical Style. Haydn, Mozart, Beethoven, Norton,1997).

En efecto, aquí encontramos una supresión radical de los elementos contrastantes, que atraviesa la pieza de principio a fin y unifica tanto los dos temas principales entre sí como las secciones expositivas con respecto a las transiciones y el desarrollo, y que funciona como una precisa maquinaria que aparenta acompañar una lírica melodía para soprano que el compositor se habría abstenido de escribir a mayor gloria de su genio.

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Wolfgang Amadeus Mozart Serenata para vientos K.361, 3. Adagio [1781]. Con análisis formal.

Comentarios

2 respuestas a «W. A. Mozart – Adagio de la Gran Partita K.361 (análisis)»

  1. Avatar de Erika

    Un artículo lleno de pasión contagiosa que sintetiza magníficamente el sentido de esta bellísima obra. Un millón de gracias.

  2. Avatar de Oscar
    Oscar

    tuve la oportunidad de escucharla dirigida por el director D. Schapiro para 12 instrumentos de viento y un contrabajo. una hermosa obra , alegre y romantica.

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