El primer paso ha consistido en la publicación de la Unidad 30 – La primera Revolución del sonido y la globalización de la música popular, que trata la influencia de las nuevas tecnologías (disco, radio y cine) en la configuración y el desarrollo de la canción popular y el jazz como fenómenos globales (abril, 2017).
El segundo paso ha sido la publicación de la Unidad 33 – La segunda Revolución del sonido: del rock a la electrónica, que trata la influencia de la tecnología en la producción musical en ámbitos como el jazz, el rock o la música electrónica (abril, 2017).
Las unidades 28 – Música y política en el periodo de entreguerras y 34 – La composición musical en la era de los mass media han sido adaptadas de acuerdo con la nueva secuenciación (abril, 2017).
La Unidad 35 – La era del sonido, ha sido rehecha en profundidad de acuerdo con la nueva secuenciación (abril, 2017).
Justificación (marzo, 2018)
Esto no es una justificación de por qué hemos añadido las nuevas unidades, sino de por qué no estuvieron desde el principio. La razón de este retraso tiene que ver con el propósito inicial de esta página, el de servir de apoyo a las clases de Historia de la Música que he impartido en la Escuela de Música Creativa de Madrid. En este centro, las clases de Historia de la Música se reparten en dos asignaturas, una dedicada a la música clásica (mi asignatura) y otra dedicada al jazz y otras músicas afines. En base a dicha premisa, esta página excluyó el jazz y otras músicas urbanas del siglo XX y se subtituló inicialmente como «La Segunda Edad de la Música Occidental».

Una vez que el alcance de esta web ha superado ampliamente su objetivo inicial (como muestra el gráfico con las estadísticas de tráfico del sitio) es cuando hemos decidido incorporar las músicas populares del siglo XX (y XXI) integrándolas en el conjunto. Eso sí, en proporción con el tratamiento recibido por otros estilos y periodos históricos. A partir de ese momento es cuando cambiamos el subtítulo inicial por el de «Las Tres Edades de la Música Occidental», de acuerdo con la periodificación de Walter Wiora que hemos discutido en la Introducción.
De este modo, no ha sido nuestra intención ofrecer una historia de géneros como el jazz, el rock o la música electrónica, del mismo modo que no hemos cubierto de forma exhaustiva géneros clásicos como la polifonía sacra, la ópera seria o la música de cámara, entre otros muchos. El objetivo de esta Historia de la Música no era ése, sino ofrecer un marco global en el que integrar y contextualizar todos estos géneros (clásicos y modernos) en un relato multidimensional más o menos consistente que permita al lector ampliar conocimientos en la medida de sus intereses y preferencias.
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