El preludio es uno de los géneros más singulares del periodo barroco. Concebido como pieza introductoria a una obra más extensa y compleja (p. ej. una fuga) o a una suite de danzas, sus características musicales remiten a dos funciones básicas que todo instrumentista ha ejercitado: tantear la afinación o las cualidades sonoras del instrumento y «calentar» los dedos antes de acometer la interpretación de una obra exigente.
En esta primera entrada dedicada al preludio estudiaremos uno de los más célebres del Barroco, el que abre la Suite para violonchelo solo BWV 1007, en Sol mayor, de J. S. Bach.