La forma de sonata sin sección de desarrollo fue el modelo formal más empleado por los compositores de ópera italiana de finales del siglo XVIII y principios del XIX para la composición de sus oberturas. Gioachino Rossini, compositor cuya música arrasó las principales ciudades del mundo —incluyendo París y Viena— entre las décadas de 1810 y 1820, aplicó a las suyas una fórmula que, aparte de prescindir del desarrollo, incluía una introducción lenta, sendos crescendos orquestales al final de las secciones de exposición y recapitulación, y una coda en forma de stretta o accelerando final.
En este artículo estudiaremos esta variante de la sonata —denominada Tipo 1 en la taxonomía de Hepokoski/Darcy, por la omisión de la sección de desarrollo— tomando como ejemplo la obertura de una de sus óperas más populares: El barbero de Sevilla.