La fuga barroca representa la culminación de un proceso de adaptación de un conjunto de técnicas contrapuntísticas cuyos orígenes se remontan al siglo XVI, al lenguaje armónico y la sensibilidad de la era del bajo continuo.
En este artículo iniciamos una serie dedicada a la fuga y a su análisis, tomando para ello un ejemplo de la obra —El clave bien temperado— y el compositor — Johann Sebastian Bach— que han encarnado este género de forma más intensa y duradera.