Robert Schumann (1810–1856) se erige como una de las personalidades más originales y enigmáticas de ese nudo gordiano de la cultura europea contemporánea que fue el Romanticismo alemán. Considerado por André Boucourechliev «apogeo» del Romanticismo musical, se sitúa en el ojo del huracán de dicho movimiento —entre música y literatura, tradición y vanguardia, racionalidad y locura— mientras persiste el olvido del grueso de su producción musical.
El bicentenario de su nacimiento nos ofrece una excelente oportunidad para rememorar su obra y revisar algunos mitos acerca de este compositor.