La música surgida al calor de la Revolución francesa marcó un hito en la utilización del arte como herramienta propagandística. Eventos como las fêtes républicaines (festivales republicanos) convirtieron la música en un instrumento de cohesión social, aprovechando los resortes simbólicos y emocionales tradicionalmente activados por la música sacra, con la intención de instaurar una narrativa laica y patriótica, enraizada en los ideales republicanos.
Los homenajes a los mártires, momentos centrales de muchos «festivales republicanos», resignificaron la función ceremonial de la música fúnebre, desligándola de su significado exclusivamente religioso y transformándola en una forma de expresión cívica y comunitaria. En esta entrada exploraremos algunos ecos de estas prácticas en la música europea de principios del siglo XIX, antes de abordar la marcha fúnebre de la Sinfonía Heroica de Beethoven.