La ópera belcantista —entendida como la ópera italiana que abarca desde Rossini hasta el primer Verdi (primera mitad del siglo XIX)— basó su enorme éxito en gran medida en la explotación de una estructura músico-dramática especialmente efectiva: la escena multiseccional, o número musical dividido generalmente en dos secciones principales, una lenta y otra rápida.
En esta entrada estudiaremos el empleo de esta fórmula en uno de los títulos emblemáticos del belcantismo italiano, Lucia di Lammermoor [1835] de Gaetano Donizetti, y nos detendremos en el concertante del Acto II que contiene el célebre «sexteto», uno de los conjuntos más icónicos de la ópera romántica.