En este quinto y último artículo de la serie dedicada al cuarteto de cuerda abordamos un periodo marcado por la disolución de los discursos y las fronteras estéticas. Frente a la linealidad de las narrativas modernistas, el cuarteto adoptará en este periodo nuevas funciones y significados, desde su electrificación en obras pioneras como Black Angels de George Crumb hasta su hibridación con la tecnología y la cultura de masas.
La fundación de agrupaciones como el Kronos Quartet y el Arditti Quartet a principios de los años 1970 contribuyó a redefinir el género como espacio de experimentación técnica y estética. Paralelamente, el cuarteto ha penetrado en ámbitos no tradicionales —jazz, música popular, cine, etc.— donde actúa como símbolo de prestigio o de resignificación. En este recorrido visitaremos las propuestas de compositores como Kaija Saariaho , Philip Glass , Astor Piazzolla o Tan Dun .