Estrenado en Londres en 1919 por los Ballets rusos de Serguéi Diáguilev y con decorados de Pablo Picasso , el ballet El sombrero de tres picos es la obra que abrió los escenarios internacionales a la música española. Interpretada a menudo en las salas de concierto en forma de suite, la partitura se inscribe parcialmente en el ideario nacionalista romántico, basado en la cita y elaboración de melodías folclóricas. Sin embargo, la obra es también sensible al influjo modernista de Ígor Stravinski, particularmente de su ballet Petrushka , estrenado poco antes de la Gran Guerra .
En esta entrada analizaremos la partitura de esta obra atendiendo a ambos factores: la presencia de elementos folclóricos españoles y la voluntad de superar el folclorismo mediante una estética y un lenguaje modernista inspirado, principalmente, en el ballet de Stravinski citado más arriba.