Convertida en una de las ciudades más pobladas de Europa a finales de la Edad Media, Florencia fue también uno de los principales centros del ars nova italiano. Su dinamismo económico, el protagonismo de las cofradías laicas y una intensa vida cultural propiciaron el desarrollo de un repertorio polifónico en lengua vernácula, en el que florecieron formas como la lauda, la ballata y el madrigal . Influidos por el sofisticado estilo del ars nova francés, estos géneros adoptaron la notación mensural, reteniendo no obstante una cantabilidad y una claridad armónica propias.
En este artículo se repasa el entorno musical florentino del siglo XIV y se analizan una selección de obras de Giovanni da Firenze (o da Cascia) y Francesco Landini —una lauda, tres ballate y un madrigal— que ilustran las principales características estilísticas y formales del repertorio.