Tradicionalmente se ha considerado el Barroco musical europeo como el resultado de las innovaciones italianas en torno al bajo continuo y el teatro musical durante la primera mitad del siglo XVII y de la estandarización de las formas barrocas en la corte francesa, impulsada por Lully y la Académie Royale de Musique.
Este retrato resulta incompleto sin atender a un tercer factor de origen hispano, activo durante todo el siglo como vector con identidad propia: el complejo musical barroco hispanoamericano. Rastrearemos este fenómeno a través de uno de sus géneros más definitorios, la chacona, mediante obras de Juan Arañés, Girolamo Montesardo y Luis de Briceño.