Estrenada en Dresde en 1905, Salome de Richard Strauss sacudió la escena operística mundial por lo escandaloso de su libreto —una adaptación de la obra homónima del «sodomita» Oscar Wilde — y la radicalidad de una partitura que exhibió una densidad y un grado de disonancia desconocidos, solo unos años antes de que Arnold Schönberg (que acudió al estreno austríaco en Graz) y sus discípulos decidieran apartarse de la tonalidad por considerarla agotada.
En esta entrada nos acercaremos a esta obra característica del expresionismo alemán temprano —imbuida aún de una estética decadentista , pero teñida de una violencia inaudita—, atendiendo a los componentes ideológicos de su libreto y a los elementos temáticos —leitmotiv— de su partitura.