Richard Strauss y su coetáneo Gustav Mahler fueron, durante la década de 1890, los exponentes más destacados de una joven generación de compositores que irrumpió en la escena concertística germánica con una serie de obras orquestales que parecieron actualizar el legado wagneriano a base de sacudir sus telarañas metafísicas. La influencia de la filosofía nietzscheana en estos jóvenes —en particular, en Strauss— se hizo notar principalmente a través de la desmitificación de los valores morales y estéticos cultivados por sus predecesores inmediatos.
En esta entrada discutiremos diversos aspectos estilísticos y formales en relación con el poema sinfónico Don Juan de Richard Strauss, considerado el «manifiesto musical» de esta nueva generación de artistas.