El orientalismo constituyó uno de los rasgos medulares del nacionalismo musical ruso desde el estreno de la ópera Ruslán y Liudmila [1842] de Mijaíl Glinka, considerado «padre» de esta corriente musical. El desarrollo de los estudios poscoloniales tras la publicación de un texto pionero de Edward W. Said (Orientalismo, 1978) puso el foco en los presupuestos ideológicos de estas corrientes estéticas y culturales en Francia y el Reino Unido, pero estos fenómenos han afectado a marcos tan diversos como el ruso o el hispano.
Tras el artículo dedicado a la ópera Madama Butterfly , exploraremos una faceta del orientalismo ruso en relación con una de sus obras musicales más representativas: la suite sinfónica Sheherezade [1888] de Nikolái Rimski-Kórsakov .