La ópera Boris Godunov [1872] de Modest Músorgski es una de las óperas más radicales y ambiciosas de todos los tiempos. Vanguardista y tremendamente original para los estándares de su época, elabora elementos folclóricos rusos a la vez que propone una novedosa forma de «realismo», apoyada en la veracidad histórica exenta de triunfalismos y en una prosodia musical derivada directamente de la lengua rusa.
Problemática desde sus inicios, la partitura fue difundida principalmente a través de sendas revisiones efectuadas por Rimski-Kórsakov en los años 1896 y 1908, de modo que su versión original no se consolidó en el repertorio hasta los años 1970. En esta entrada analizaremos tres fragmentos de esta ópera: la célebre Escena de la coronación, la Canción del mosquito y la Muerte de Boris.