La trayectoria artística del estonio Arvo Pärt estuvo severamente condicionada por las represivas políticas culturales soviéticas. Perteneciente a la generación de compositores rebeldes y contestatorios como Schnittke, Gubaidúlina, Denísov o Karétnikov, Pärt abandonó casi por completo la composición entre 1968 y 1976 hasta sintetizar el estilo tintinnabuli, que le proporcionó una extraordinaria proyección internacional desde la década de 1980 hasta nuestros días.
En esta entrada estudiaremos la música de Pärt tomando en consideración tres obras pertenecientes a sus dos principales periodos creativos: Solfeggio (1963), el Cantus in memoriam Benjamin Britten (1977) y Fratres (1977).