El 24 de noviembre de 1963 Leonard Bernstein dirigió la Sinfonía nº2 de Gustav Mahler junto a la Filarmónica de Nueva York en un concierto emitido por la cadena CBS como homenaje póstumo al presidente John F. Kennedy, asesinado en Dallas dos días antes.
Frente a otras opciones más obvias —como el Réquiem de Verdi dirigido por Eugene Ormandy o el Réquiem alemán de Brahms—, Bernstein apostó por la obra de un compositor prácticamente olvidado durante medio siglo. En esta entrada ofreceremos una introducción a esta magna sinfonía y un análisis detallado de su primer movimiento.