El cuarteto de cuerda se consolidó en el siglo XVIII como el género de música de cámara más prestigioso de su tiempo. Tras unos oscuros orígenes, su difusión fue impulsada por la industria editorial y el crecimiento de la burguesía, propiciando su consolidación, hasta cristalizar —al final del siglo— en un incipiente repertorio canónico centrado en la obra de Haydn y Mozart.
En este primer artículo (de cinco) dedicado a la historia del cuarteto de cuerda, trataremos los orígenes de este género y las condiciones sociales y tecnológicas que lo situaron en poco tiempo como uno de los géneros más emblemáticos de la música occidental.