El asunto de la muchacha que no quiere ser monja (o de la monja que se lamenta de serlo) cuenta con una larga tradición literaria, musical e iconográfica que arranca desde la Edad Media y se prolongó durante todo el Renacimiento. En efecto, esta situación era bastante común en una época en la que los padres debían reunir una dote para poder casar a una hija. En estas circunstancias, si una familia no disponía de medios suficientes, el convento garantizaba el mantenimiento de la desafortunada y ofrecía una alternativa menos costosa (John Wendland, “Madre non mi far monaca”: The biography of a Renaissance Folksong, Acta Musicologica, 1976).
En este segundo artículo dedicado a La Monica, repasaremos los orígenes de la música para instrumentos de tecla, así como algunas de las primeras realizaciones instrumentales para tecla de esta canción, a través de diversas fuentes neerlandesas, inglesas e italianas.