La música de Francisco Coll (Valencia, 1985) ha sido descrita con frecuencia por la crítica como un territorio de intensos contrastes: una escritura de gran energía rítmica y aspereza tímbrica que convive con momentos de lirismo oscuro y de refinada sensualidad sonora. En ella confluyen materiales muy diversos —ecos de tradiciones históricas, referencias veladas o estructuras ocultas— integrados en un lenguaje contemporáneo de fuerte personalidad.
El presente artículo propone un análisis del Concierto para violín (2019), una de las obras orquestales más ambiciosas del compositor hasta la fecha, atendiendo especialmente a los procesos formales y temporales que organizan su discurso. El estudio se ha beneficiado asimismo de diversos intercambios con el propio compositor.