El motete Ave Regina caelorum I —la primera de las tres musicalizaciones que hizo de este texto litúrgico el compositor franco-flamenco Guillaume Dufay — es una breve y sencilla pieza polifónica a tres voces, llena de delicadeza y encanto.
El análisis de esta obra nos servirá para conocer en cierto detalle el funcionamiento de la polifonía hacia mediados del siglo XV y comprender la evolución del lenguaje armónico de la época a través del denominado estilo fauxbourdon, una técnica británica de contrapunto improvisado tan sencilla como revolucionaria. También permitirá ilustrar un temprano y discreto empleo de conceptos retóricos en la composición musical.