El Réquiem en Si♭ menor, op. 89 de Antonín Dvořák , estrenado en 1891, constituye una de las cumbres del repertorio sinfónico-coral de la segunda mitad del siglo XIX. Obra de vastas proporciones y marcada ambición arquitectónica, en ella el compositor articula una profunda meditación sonora sobre la muerte mediante una síntesis entre tradición litúrgica y lenguaje tardorromántico, superando el marco nacional característico de buena parte de su producción.
En esta entrada abordaremos las circunstancias de su gestación y sus fundamentos teológicos, y analizaremos la organización global de sus materiales y los principales procedimientos estructurales —motívicos, armónicos y simbólicos— que vertebran sus trece movimientos.