Con más de sesenta registros discográficos comerciales, una abundante presencia en bandas sonoras de películas y anuncios de televisión, y cientos de representaciones en todo el mundo cada año, Carmina Burana se ha convertido en la obra sinfónico-coral más popular del siglo XX. Comúnmente despreciada por un influyente sector de la crítica, los ataques vertidos contra ella y su autor al término de la Segunda Guerra Mundial son en sí mismos un revelador testimonio de los dogmas del discurso vanguardista de la posguerra.
En esta entrada exploraremos las coordenadas estilísticas e ideológicas de esta obra, prestando atención a su génesis, su lenguaje armónico y su recepción.