Con el estreno de Pierrot lunaire op.21 en la Choralion Saal de Berlín en octubre de 1912, el compositor Arnold Schönberg se aseguró un puesto destacado en la música de vanguardia del siglo XX. Nacida por encargo de la cantante de cabaret Albertine Zehme, esta obra sacudió a una generación de jóvenes compositores —entre ellos Ígor Stravinski, Maurice Ravel y Alfredo Casella—, espoleándolos a desafiar los límites del lenguaje musical occidental.
En esta entrada analizaremos las tres primeras canciones de este ciclo, atendiendo a cuestiones relacionadas con la metodología del análisis, la naturaleza del lenguaje atonal schönbergiano y su conexión con el cabaret.