El canon musical clásico —entendido como un repertorio musical legitimado en términos críticos e ideológicos en el contexto de la cultura occidental— ha condicionado nuestro conocimiento de la historia de la música a través de un círculo vicioso según el cual la musicología estudiaba preferentemente los autores y las obras consagradas, y a la vez estos autores y obras quedaban consagrados gracias a su estudio musicológico.
Ante este círculo vicioso, son muchos los representantes de la Nueva Musicología que han planteado la necesidad de indagar hasta qué punto autores como Bach, Beethoven o Schönberg ocupan una posición dominante por sus propios méritos o también gracias a un complejo sistema de construcción del conocimiento histórico que ha mostrado un notable desinterés por gran parte de la música producida en sus respectivos periodos y ha sido codificado desde perspectivas históricas limitadas o ideológicamente sesgadas. En este artículo haremos honor a las premisas enunciadas en la Introducción a nuestra Historia de la Música , indagando acerca de la construcción de los cánones musicales —como listas de estilos, obras y autores—, sus premisas y motivaciones, dentro y fuera del ámbito «clásico».