La Tabla de la Misa de San Gregorio de Juan de Nalda (finales del siglo XV) ilustra el milagro del sangrado de la hostia, obrado cuando el pontífice pidió una señal divina para convencer a un fiel que dudaba de la doctrina de la transubstanciación .
La presencia en el altar de lo que parece una partitura —un anacronismo, dado que estas aparecieron tres siglos después del reinado del papa— alude a otro importantísimo mito ligado a este Padre de la Iglesia: la invención del repertorio musical que lleva su nombre, el canto «gregoriano». Este artículo procede de una charla ofrecida por el autor en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid en octubre de 2020.